viernes, 11 de septiembre de 2009

Olvídate tus malestares de forma natural

No sólo la aspirina, el ibuprofeno o el paracetamol son eficaces para aliviar las molestias dolorosas o algias. El yoga, la acupuntura y el pensamiento positivo también pueden funcionar como potentes analgésicos naturales, pero sin efectos adversos. Los principales medicamentos para aliviar el dolor y la inflamación, solucionan un problema pero a menudo crean otros: una serie de molestias conocidas como efectos secundarios, que van desde las irritaciones gastrointestinales y los problemas hepáticos, hasta la somnolencia y los problemas de coagulación...

Las denominadas terapias alternativas o complementarias ofrecen una serie de opciones analgésicas, eficaces pero sin impactos adversos, debido a que no funciona con sustancias ajenas al organismo sino que aprovechan y movilizan los propios recursos del cuerpo y la mente. Están cada vez más avaladas por estudios médicos que confirman tanto su validez como su seguridad.

Respirar, meditar y aliviar...

El yoga, un método basado en el equilibrio entre la mente y el cuerpo que combina el ejercicio físico y el control de la respiración para lograr el bienestar físico y psíquico, puede ser eficaz para controlar el dolor, según ha demostrado un estudio en el que se colocaron agujas en la lengua y en las mejillas de un practicante experto sin que sintiera dolor durante la meditación.

Muchos maestros de yoga afirman que no les duele nada cuando meditan. Para comprobarlo, un equipo de investigadores del Instituto Nacional para Ciencias Fisiológicas, en Okazaki, Japón, ha examinado la actividad cerebral de un maestro de esta técnica oriental, comprobando que al hacerle daño durante la meditación, en su cerebro no se activan las zonas relacionadas con el dolor.

Aunque los resultados pueden no ser extrapolables al resto de la población, los investigadores japoneses han concluido que la práctica continuada del yoga provoca un cambio en la actividad neuronal durante el procesamiento del dolor, de modo que se pueden atenuar las molestias álgicas con la experiencia adquirida.

El poder de la mente y la sugestión

Si piensa que algo no le dolerá, probablemente no sentirá dolor. Es lo que viene a concluir una investigación de científicos de la Universidad de Stanford en Estados Unidos, que han descubierto que realizar ejercicios mentales mientras se observa el efecto del dolor en el cerebro, a través de un escáner electrónico, puede ayudar a mitigar el impacto de las molestias.

El estudio americano coincide con otros previos que sugieren que un cambio de actitud puede tener un efecto analgésico.

La investigación se efectuó con 36 voluntarios a los que se les aplicó calor en las palmas de las manos, con un nivel de temperatura acorde a lo que cada uno consideraba doloroso.

La acupuntura

A un grupo se le colocó en un escáner de resonancia magnética donde podían ver la actividad del área de su cerebro responsable de procesar el dolor, y además se les enseñaron estrategias para que el cerebro responda de forma diferente, como pensar en el dolor como una experiencia placentera.

Con el tiempo, las ocho personas que siguieron este entrenamiento mostraron una creciente habilidad para modular su respuesta al dolor, lo que según los investigadores abre una vía esperanzadora para las personas que sufren molestias crónicas.

Agujas que calman y anestesian

La acupuntura puede eliminar el dolor desactivando la región del cerebro que gobierna ese tipo de sensaciones y funcionar como anestesia, según han descubierto científicos británicos.

Investigadores del University College, de Londres, y de las universidades de Southampton y York, efectuaron un experimento con grupos de voluntarios a los que se les introdujeron agujas en determinados puntos del dorso de la mano.

En algunos casos, la aguja se introdujo superficialmente, a una profundidad de sólo un milímetro, mientras que en otros se llegó hasta un centímetro de profundidad en la carne.

Los científicos examinaron con un escáner el cerebro de los voluntarios, descubriendo que la introducción superficial de la aguja activaba las áreas del denominado córtex motor, lo que representa una reacción normal al dolor.

Pero si se introducía a más profundidad, se desactivaba el sistema límbico del cerebro, con lo que se eliminaba el dolor y el individuo sólo sentía una especie de hormigueo.

Mark Lythgoe, neurocientífico del University College londinense, ha calificado el hallazgo como importante porque demuestra el efecto físico de la acupuntura en el cerebro.

La profesora Kathy Sykes, de la Universidad de Bristol, no se ha extrañado de los resultados de esta investigación, ya que ella ha sido testigo en China de una operación a corazón abierto practicada en un paciente al que, gracias a la acupuntura, no hubo que anestesiar, según ha explicado al comentar el experimento.

lunes, 7 de septiembre de 2009

¡No más alcohol ni agua oxigenada en las heridas!

Aunque en la vida cotidiana se utilice mucho el alcohol y el agua oxigenada para limpiar las heridas, oficialmente, se desaconseja su uso y es una costumbre a desterrar. En su lugar, se recomienda la aplicación de agua y jabón y otros productos más tolerantes con los tejidos de la herida.

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En toda sociedad que se precie siempre hay una serie de tradiciones sanitarias sin más sentido que el de la costumbre ni más lógica que la imaginaria. Tradiciones que surgen por la falta de información y por falsas creencias. Una de las creencias más arraigadas de nuestra propia sociedad es la célebre máxima y no menos típica frase de la abuela "Si escuece es que cura" . Y así, a base de "escocidos" y "escocidimientos" el alcohol y el agua oxigenada han sido y siguen siendo los reyes de las heridas abiertas en la vida cotidiana. Incluso también tuvieron su momento de gloria en el ámbito médico. Gloria, por fortuna, pasajera.

¿Quién no ha sufrido alguna vez el escozor del alcohol en una herida reciente? ¿Quién no se ha quedado nunca viendo cómo una herida roja y simplona pasaba a convertirse en un espumeante tejido blanquecino tras un buen reguero de agua oxigenada? Hasta tal punto han estado unidas a nuestras vidas estas sustancias que casi podríamos decir que quién no las ha padecido no ha tenido infancia.

Pues yo venía a derribar un mito (o por lo menos lo voy a intentar): La utilidad del alcohol y del agua oxigenada no sólo no es tan eficaz cómo se piensa, sino que puede ser perjudicial y, oficialmente, su uso está desaconsejado en heridas abiertas al existir alternativas mucho más eficaces.

Tanto el alcohol como el agua oxigenada son buenos desinfectantes. Es decir, son capaces de eliminar un buen porcentaje de microorganismos (bacterias, virus, hongos...) sobre superficies, piel intacta y objetos. No son tampoco de los de "primera categoría" en cuanto a poder desinfectante pero sí tienen una eficacia considerable. Es por esta razón por la que el alcohol se utiliza en hospitales y centros de salud para limpiar la piel intacta antes de, por ejemplo, pinchar para extraer sangre.

Pero, aunque sean buenos desinfectantes no son buenos antisépticos. Es decir, no son eficaces en la eliminación de gérmenes sobre tejidos vivos especialmente en heridas y mucosas . Esto se debe a que el mecanismo químico por el cual actúan se ve inactivado en gran medida al contacto con tejidos vivos. Lo que hace que desinfecten en superficie pero muy poco o nada en profundidad. Y no sólo eso, son muy poco específicos. No discriminan entre gérmenes y células de los tejidos de la herida, agrediendo a ambos por igual. Por eso precisamente escuecen, porque está irritando también a nuestros propios tejidos. Estos son los principales contras de cada sustancia:

Alcohol: Dolor. Irritación y agresión de los tejidos. Retraso de la cicatrización. Se inactiva en tejidos vivos disminuyendo su eficacia ante los gérmenes. Deshidrata la herida y coagula proteínas pudiendo crear una película aislante en la herida que favorezca el crecimiento de microorganismos que crecen en ausencia de oxígeno (anaerobios).
Agua Oxigenada: Dolor. Irritación y agresión de los tejidos. Disminuye el riego sanguíneo en la zona de la herida. Retraso de la cicatrización. Se inactiva en tejidos vivos disminuyendo su eficacia ante los gérmenes.
Precisamente por las razones comentadas, los médicos y enfermeras no los utilizan para la limpieza de heridas. La mejor actuación ante una herida es, lo primero de todo, la limpieza de ésta con agua abundante y jabón, eliminando las partículas extrañas y posteriormente aplicar antisépticos eficaces que no irriten ni agredan los tejidos. Entre los más utilizados se encuentra la povidona yodada, más conocida como Betadine (también puede retrasar ligeramente la cicatrización) o clorhexidina. Según en la zona en la que esté la herida se aconseja o no taparla con una gasa o tirita. Si está en una zona en la que es fácil que pueda contaminarse (por ejemplo, en la palma de la mano) se recomienda que se cubra. Aunque esto tiene por contra que la cicatrización será algo más lenta.

Y nada más. Desterrad desde ya la idea de aplicar agua oxigenada/alcohol sobre toda herida viviente. Ver las estrellas no es una señal de que se haya limpiado bien y que escueza, no significa que cure.

El disfraz científico de la homeopatía

¿Quién no ha oído hablar de la homeopatía? Es la disciplina mágica disfrazada de ciencia de más rabiosa actualidad. Desde el declive de las pulseras magnéticas, no ha existido en España un fraude sanitario de proporciones tan gigantescas como la homeopatía.

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La población en general, sin un conocimiento básico de sus fundamentos, se encuentra con farmacias que venden remedios homeopáticos y médicos (una minoría) que les aconseja, lo que lleva a una percepción válida de la homeopatía.

Pero nada más lejos, la homeopatía se ha demostrado ineficaz en innumerables ensayos clínicos. Mítica fue la portada del Lancet de hace unos años con "El fin de la homeopatía" donde se hacía un llamamiento a los médicos para que fueran honestos con sus pacientes ante la falta de eficacia de la homeopatía tras repasar más de 100 ensayos clínicos. Y más llamativa fue la decisión de Suiza que, tras muchos años de estar incluida la homeopatía en la cobertura de seguros médicos (desde 1999), terminó siendo eliminada de ellos en 2007 ante la evidente ausencia de efectos que no fueran en el bolsillo.

Y la cosa no queda ahí. No sólo esta terapia carece totalmente de base científica sino que si sus principios fueran ciertos, la química, la biología y la física como las conocemos estarían completamente equivocadas. Y aún hay más, si los principios de la homeopatía fueran ciertos, moriríamos inmediatamente al beber cualquier trago de agua que contuviera alguna molécula dañina ultradiluida o si tuviéramos la mala "suerte" de que el agua del grifo hubiera memorizado los contaminantes por los que pasó antes de ser potabilizada.

Suena paradójico que precisamente la homeopatía, cuyos principios son filosófico-metafísicos y se asientan en unos conocimientos anticuados de hace siglos que contradicen a los descubrimientos y conocimientos científicos más actualizados, trate de disfrazarse de científica. Veamos a continuación cuáles son sus principios, sus argumentos y cómo se contradicen con la ciencia y la realidad:

1) La enfermedad es un desequilibrio de la Fuerza Vital
La enfermedad se produce por una alteración energética invisible que afecta primero a la mente y después a los órganos. Según este principio de la homeopatía, si te resfrías no es culpa de un virus, sino que en origen es culpa de una alteración energética que ha hecho que fueras proclive a la infección de un virus y por eso te has resfriado.

Discusión: Ni que decir tiene que la "Fuerza Vital" es un concepto filosófico sin ninguna evidencia de su existencia. A estas alturas de la medicina, cuando cada vez más se conocen las causas concretas de las enfermedades, es sencillamente estúpido acudir a entes filosóficos como la fuerza vital para explicar las enfermedades. Una idea que no difiere mucho de cuando nuestros antepasados en la prehistoria veían caer un rayo y pensaban que era culpa de los dioses. De hecho, este principio de la homeopatía se formuló antes del descubrimiento de numerosas causas concretas de enfermedades. Pero como la homeopatía es un dogma y no ciencia, no se ha eliminado este principio.

2) La Ley de la similitud o Ley de los semejantes
Lo similar cura lo similar. El tratamiento a dosis infinitesimales con una sustancia que en cantidades normales producirían unos efectos o enfermedades determinadas en una persona sana, puede curar a un enfermo que padezca esos mismos síntomas o enfermedades. Por ejemplo, si tienes una diarrea, el tratamiento indicado es una dosis infinitesimal (diluida numerosas veces) de una sustancia que también provoque diarrea.

Discusión: sólo hay dos tratamientos de la medicina moderna que algunos podrían pasar como ejemplos de la Ley de la similitud:

— Aplicación de vacunas: Donde se inyectan virus o bacterias causantes de enfermedades en pequeñas cantidades (atenuadas o inactivadas) para que el cuerpo actúe contra esos mismos microorganismos en un futuro gracias a la memoria inmunológica.

— Desensibilización progresiva de alérgicos. Exposiciones pequeñas y repetidas a la molécula que provoca la alergia para que la persona deje de actuar en exceso frente a ellas.

Pero hay grandes diferencias con la Ley de la similitud. No se aplican dosis infinitesimales, sino pequeñas dosis. Y su efectividad se debe a las características del sistema inmunológico que tiene una gran capacidad para aprender y memorizar agentes extraños. En el resto del terreno de la medicina, no hay nada que valide o muestre que el principio de la similitud sea cierto, sino justo lo contrario. Si tienes diarrea y tomas algo que provoque diarrea, tendrás aún más diarrea. Si tienes ansiedad y tomas algo que produce ansiedad, tendrás aún más ansiedad.

Resulta llamativo como una disciplina que achaca el origen de la enfermedad en algo tan abstracto como una alteración de la fuerza vital, termina centrando su orientación "terapéutica" en un conjunto de síntomas. Cosa lógica por otro lado puesto que manejar un tratamiento guiándose por la fuerza vital, debe ser algo realmente difícil, me imagino que casi tanto como cazar gamusinos.

3) La ley de los Infinitesimales
Cuanto más diluida esté una sustancia, más potente será su efecto. De esta forma, los preparados homeopáticos se diluyen y diluyen y vuelven a diluir hasta no contener nada o prácticamente nada de la sustancia original diluida. Los homeópatas achacan el efecto entonces a la memoria del agua que es capaz de retener "los efectos" de la sustancia.

Discusión: Para que te hagas una idea, tendrías que beber más de 29.000 litros de una solución "estándar" homeopática (a 30X) para poder llegar a ingerir alguna molécula de la sustancia que se supone que trata tu enfermedad y además, según la homeopatía, curará tu enfermedad. Algo que va en contra de la lógica, el sentido común, la vida cotidiana, la química, la física, la medicina y la inteligencia. Una sustancia tiene mayor efecto cuanto mayor es la dosis. Es algo que puede comprobarse en cualquier fármaco, veneno o sustancia tóxica sobre cualquier organismo (incluido el humano). De hecho, un grupo de personas en Bélgica trató de suicidarse con una mezcla de varios venenos en disolución homeopática (arsénico, belladona, veneno de víbora...) y ninguno murió. Bueno, ni murieron ni tuvieron ningún síntoma.

Precisamente la afirmación de "cuanto más diluida esté una sustancia, más potente será su efecto" lleva al típico chascarrillo escéptico de: "Un homeópata dejó de tomar su medicamento y murió de sobredosis".

Tratamientos ingeniosos

Después de comprobar en su día cómo el alcohol, una pelota de tenis o una simple bolsa nos pueden sacar de más de un apuro, hoy comprobaremos la utilidad de la miel y el agua salada.

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Las heridas y la miel
Muchas veces ocurre que nos hacemos una herida en algún lugar un poco apartado de la civilización y resulta que tenemos poco más que agua y jabón para limpiar la herida y poco o nada para desinfectarla. No tenemos ni yodo ni clorhexidina a mano y ya empezamos a ver como tentador el bote de alcohol. ¡Que no cunda el pánico! Si en la casa rural/aldea disfrutáis de la dieta mediterránea con casi toda probabilidad habrá algún pote de miel rondando por alguna estantería. Es hora de darle un nuevo uso.

La miel es conocida desde la antigüedad no sólo por su sabor sino también por su utilidad en la prevención y tratamiento de heridas. Y cada vez son más y más las investigaciones que evidencian la utilidad que tiene este manjar en tratarlas incluso frente determinados tipos de infecciones resistentes a algunos antibióticos o en heridas complicadas diabéticas.

¿Cómo actúa la miel para combatir las infecciones en las heridas? Su función se debe principalmente a tres características: Tiene gran cantidad de azúcar, es ácida (su pH está en torno 3-4) y al contacto con la herida se produce una pequeña cantidad de peróxido de hidrógeno (agua oxigenada) por la acción de una determinada enzima.

La gran concentración de azúcar de la piel, la convierte en una esponja cuando se encuentra en una herida. Por un mecanismo llamado ósmosis debido a las diferentes concentraciones de azúcar entre los tejidos de la herida y la miel, se produce el paso de agua desde los tejidos hasta la miel. Al resecar la herida, se dificulta el crecimiento de bacterias y otras alimañas que suelen necesitar el agua para tal fin. El pH ácido dificulta aún más el crecimiento y no es lo suficientemente elevado como para agredir la zona de la herida. Además, tras el contacto con los tejidos, se libera una pequeña cantidad de agua oxigenada que refuerza aún más el poder antibacteriano de la miel y que no llega a ser lo suficientemente abundante como para lesionar los tejidos.

Aparte de estas propiedades generales, cada tipo de miel posee una acción bacteriana característica debido a los componentes químicos procedentes de las plantas (fitoquímicos antibacterianos) de la que es originaria. Lo que significa que el poder bactericida de la miel depende mucho de su tipo y también de las modificaciones que se hayan realizado sobre ella en la industria. Por lo cual, la marca X puede no que sea igual de efectiva que la marca Y. Y que la miel "al natural" sea mucho más efectiva para el tratamiento de heridas que aquella que viene procesada.

La óptima forma de aplicar la miel no es directamente sobre la herida, sino sobre una venda para posteriormente aplicarla sobre el tejido dañado. Así no sólo evitamos pringarnos más de lo necesario sino que también evitamos que la miel pueda contaminarse por el contacto con cualquier cosa.

Las mejores bazas de la miel son su tolerancia con los tejidos, lo que permite una cicatrización rápida, y su poder antibacteriano frente a determinados tipos de bacterias resistentes al tratamiento convencional . Su desventaja es que suele ser menos efectivo que la mayoría de antisépticos y antibióticos en el mercado y que es raro encontrar preparaciones "estériles" y estándar de miel para su aplicación en heridas.

Por ello, la miel sería un recurso importante a aplicar en heridas cuando no se tiene a mano ningún antiséptico convencional. Por ejemplo, estando en la montaña o en algún otro recóndito lugar.

Las rinitis y congestiones nasales, los tapones de cera y el agua salada
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Pocas cosas hay más frustrantes que sólo poder respirar por la boca debido a esa congestión de narices debido a un resfriado o a una rinitis. Te asfixias cada vez que hablas y el moqueo te obliga a llevar siempre un pañuelo dispuesto. Por suerte, existen gran cantidad de anticongestivos para paliar los síntomas. Pero no hace falta tener que recurrir a la farmacia para poder descongestionar nuestras vías nasales. Con algo tan simple y barato como agua con sal o agua marina podemos paliar los síntomas. Su eficacia se debe a la alta concentración de sales que posee que, al contacto con los tejidos de la mucosa nasal, produce un efecto osmótico haciendo que el agua salga de los tejidos de la mucosa y se produzca así una menor cantidad de moco durante un tiempo.

En la sabiduría popular, que a veces aporta información y no sólo mitos, es famosa la mejoría que obtienen los veraneantes con congestión nasal tras un día de playa. De hecho, algún médico hay que aprovecha el día de playa en barco para coger el agua de mar adentro y guardarla para sus hijos para futuras congestiones o tapones de ceras.

Si alguien de aquí es más sibarita y eso de echarse agua con sal directamente en las napias no le parece muy agradable, hay pulverizadores de agua marina en la farmacia para su disfrute. Por supuesto, no le debe importar pagar por conseguir algo que sale gratis en cualquier casa con agua corriente y sal.

Una de las principales ventajas del agua con sal o marina frente a los anticongestivos es que pueden utilizarse tanto como quieran. Los anticongestivos, usados en exceso, dañan la mucosa nasal y pueden empeorar aún más el cuadro congestivo.

En cuanto a los tapones de cera en el oído, el agua con sal o marina es un buen método para prevenir su formación o, si ya se ha formado, para reblandecer el tapón y eliminarlo. Su alta concentración en sales permite, además, actuar como antiséptico previniendo posibles infecciones de oído. Los bastoncillos, por mucho que sean utilizados en nuestra sociedad, no están recomendados. Cuando hay presente un tapón de cera, lo único que hacen es meterlo hacia dentro empeorando la situación aún más. Sin embargo, el agua con sal reblandece el tapón y favorece su eliminación automática. Recordemos que en nuestras vías auditivas tenemos cilios que están diseñados específicamente para eliminar la porquería que se va quedando en nuestros oídos. Así que lo mejor que podemos hacer por ellos es facilitarle la tarea al diluir y reblandecer el tapón de cera, que ellos ya se encargarán del resto.

De nuevo, hay preparados farmacéuticos específicos de agua marina en difusores para los oídos dirigidos a quienes les guste pagar y quieran mayor comodidad.

Los disidentes de la medicina

Aun a pesar de las sólidas pruebas científicas existentes, hay dos grandes grupos de disidentes en la medicina actual. Un grupo niega que el VIH produzca SIDA, el otro que las vacunas sean realmente beneficiosas. Tanto unos como otros son un problema de salud pública.

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La medicina, al estar fundamentada principalmente en conocimientos científicos, suele ser una disciplina uniforme y prácticamente idéntica en cualquier parte del mundo. Tanto en Atlanta como en Madrid, por ejemplo, se atribuyen las enfermedades infecciosas a determinados organismos microscópicos o que la diabetes tipo I se produce por la destrucción de las células productoras de insulina. Cuando las evidencias o pruebas científicas con respecto a algo son sólidas, este conocimiento termina asentándose en la medicina de todo el mundo en un corto periodo de tiempo.

Esta "actualización" de conocimientos no es sólo importante por mantener una coherencia en la medicina mundial sino también para optimizar los tratamientos lo más pronto posible. En cambio, cuando las pruebas son escasas o ni tan siquiera existen, es cuando surgen las hipótesis. Por ejemplo, existen diversas hipótesis sobre las causas del cáncer, sobre el mecanismo del envejecimiento o sobre el mecanismo de acción de determinados fármacos.

Sin embargo, en determinados campos de la medicina, existen determinados grupos de médicos que aún a pesar de las más evidentes pruebas científicas se niegan a aceptar lo que la ciencia hace tiempo que demostró como válido. Dos son los grupos disidentes especialmente polémicos en la actualidad: Los disidentes del SIDA y los disidentes de las vacunas.

Aunque al principio podría parecer que enriquecen la ciencia al poner en duda las afirmaciones actuales, lo cierto es que son dos corrientes oposicionistas sin datos científicos que las respalden y sí con muchos datos distorsionados o mal entendidos que no convierten el asunto en una discusión enriquecedora sino en un "falso debate". Un debate tan falso como aquel en el que se tratara de razonar el diseño inteligente/creacionismo con respecto a la teoría de la evolución. Un debate sin ciencia, un debate vacío.

Los disidentes del SIDA
Lo forman un pequeño grupo de médicos (entre ellos algún Premio Nobel) que niegan que el Síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) se produzca por el VIH. Algunos van más allá y llegan incluso a afirmar que ni el VIH ni el SIDA existen. Aunque tienen en común su rechazo a la relación entre el SIDA y el VIH, las teorías de cada subgrupo disidente varían mucho entre sí. Hay quienes afirman que el VIH es un virus inocuo incapaz de producir una enfermedad y que el SIDA se trata en realidad de una enfermedad mal caracterizada con una causa muy distinta como, por ejemplo, un déficit nutricional.

Este movimiento disidente se caracteriza por un llamativo comportamiento: Conforme las pruebas que relacionan el SIDA con el VIH son cada vez más numerosas y evidentes, la cantidad de médicos defensores de esta postura disminuye. Tanto es así, que fervientes y conocidos disidentes del SIDA que llegaron a criticar públicamente la relación SIDA-VIH terminaron retractándose con el paso del tiempo. Otros, aquellos que se infectaron con el VIH y se negaron al tratamiento convencional, terminaron muertos.

Pero en la población general, sin embargo, ocurre lo contrario. Animados por teorías conspiranoicas y por el desprecio general hacia las farmacéuticas, las teorías de los disidentes del SIDA se han distribuido ampliamente por internet sembrando la duda y la desconfianza entre aquellas personas menos informadas. Poco importa que utilicen argumentos fácilmente rebatibles como que la existencia del VIH no se ha podido demostrar (cuando, en realidad, se conoce su estructura, su genoma y se han sacado numerosas fotos del virus), muchas son las personas que terminan convenciéndose de este movimiento ajeno a la ciencia.

Es fácil encontrar por la red páginas web que no sólo aceptan las teorías disidentes sin ninguna duda, sino que animan a rechazar cualquier tratamiento médico para tratar esta enfermedad que, según ellos, no existe. Pues, según algunas ramas de la disidencia, la causa del SIDA está en los fármacos que "se supone" que la combaten.

Pero las teorías disidentes no sólo han sembrado la duda por la red, en Sudáfrica este movimiento convenció a su presidente, Thabo Mbeki, que puso trabas al tratamiento con antirretrovirales contra el VIH y, en su lugar, se optó por la aplicación de tratamientos nutricionales.

Aunque los grupos disidentes están destinados a desaparecer conforme el peso de la realidad se haga más y más patente, la desinformación que provocan es un riesgo para la salud pública al animar a la población a que rechace el tratamiento recomendado para el SIDA a partir de unos débiles argumentos. Argumentos fáciles de rebatir cuando se mencionan las evidencias científicas existentes.

Los disidentes de las vacunas
Al igual que los grupos disidentes del SIDA, los disidentes de las vacunas se componen de pequeños grupos de personas, organizados normalmente por países que critican la aplicación masiva de vacunas y solicitan una mayor investigación y responsabilidad de su utilización. Entre estos grupos podemos encontrar la Liga para la libertad de vacunaciones o la Asociación para la concienciación sobre la vacunación.

Aunque, a primera vista, sus afirmaciones y peticiones pudieran parecer lógicas e incluso recomendables, detrás de esa fachada de solicitudes razonables se encuentra una crítica sin fundamento a las vacunas. Donde se maximizan los riesgos, se ignoran los beneficios e incluso se llega a distorsionar la historia de las vacunas para hacer dudar de sus beneficios reales.

Así, en muchos textos de los disidentes de las vacunas se puede llegar a leer que la vacuna de la viruela no hizo desaparecer realmente la enfermedad, sino que cuando empezó a aplicarse ésta ya la enfermedad estaba remitiendo naturalmente por las mejoras en la higiene en la sociedad de la época.

También, en la mayoría de los grupos aún se puede seguir leyendo la relación entre la vacuna triple vírica y el autismo. Una relación que fue resultado de una investigación fraudulenta y que posteriormente y tras numerosas investigaciones se confirmó que no había ninguna evidencia científica detrás de esta afirmación. Hecho que no ha impedido a estos grupos seguir anunciando la relación de determinadas vacunas con el autismo. Al igual que atribuir riesgos a determinados compuestos de algunas vacunas (como el mercurio) sin ninguna prueba.

Poco importa que la viruela haya desaparecido, que la polio y el sarampión estén en camino de desaparecer y que ya en países como España sea prácticamente imposible ver algún caso de tétanos o rubeola, todavía algunos grupos de personas ponen en duda las ventajas de las vacunas y alientan a los padres a que rechacen vacunar a sus hijos.

Por qué las medicinas alternativas no son una alternativa

Si tuvieras que poner tu salud en manos de una disciplina cuya eficacia no está demostrada, no evoluciona ni se sabe cómo funciona (ni tan siquiera si funciona) y tuvieras que pagar encima por ello, ¿no lo convertiría todo ello en una medida desesperada en lugar de una alternativa?

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El hecho de que por aquí se toque cualquier tema relacionado con la medicina hace obligatorio que, de vez en cuando, se toquen temas bastante polémicos: Donación de órganos, células madre, aborto, determinadas actuaciones médicas... Pero si algún tema es especialmente polémico y deja una ristra de comentarios a su paso (a favor y en contra) son los artículos sobre las medicinas alternativas. Y, claro, tras esa ristra de comentarios hay muchos que presuponen mi opinión y yo me veo en la situación de aclararla una y otra, y otra vez. Así que he pensado que mejor que estar haciéndolo continuamente, lo ideal es escribir mi opinión extensamente y cuando vuelvan a presuponer mi postura, hacer un enlace hacia este artículo.

Mi otra intención es, aprovechando este tema, que aquellos que tengan algo que decir al respecto lo hagan. Da igual si es a favor o en contra, lo importante es que sean comentarios constructivos. No soy tan optimista (o ingenua) como para pensar que llegaremos a una "solución" final, pero seguramente sí servirá para que detractores y defensores lean y razonen sobre posturas opuestas y tengan así una visión más global del asunto. Así pues, comienzo yo con mi argumentación.

Las razones por las que, en general, estoy en contra de las medicinas alternativas, son las siguientes:

-La primera y más importante, porque, en general, no demuestran que funcionan. Y con ello, no me refiero a que se conozca su mecanismo de acción, no. Me refiero a que cuando se hace cualquier estudio serio sobre su funcionamiento en personas los resultados son vergonzosos, porque las tasas de curación de las medicinas alternativas son, por lo general, muy similares al placebo. Y yo, la verdad, si algo no me demuestra que funciona sobre las personas, no lo utilizo. Pero ya sea la medicina alternativa de moda o el nuevo fármaco carísimo que te intenta colar el visitador médico. La vida y la salud de las personas no deben ponerse nunca en juego por conjeturas, interés económico, tradiciones milenarias o fuerzas energéticas, no. Para guiarnos debemos basarnos exclusivamente en los resultados. Y esto, también es verdad, es difícil a veces conseguirlo en la medicina científica.

En ocasiones, se dan casos en los que (paradójicamente) los defensores de las medicinas alternativas dicen que hasta que no se demuestre que no funciona, éstas son totalmente válidas. Y es que ahí está el problema, en que lo que se tiene que hacer es demostrar que funcionan y no al contrario. Si yo digo ahora mismo que existen los pegasos voladores, nadie podría demostrarme que no existen.

-Las explicaciones del mecanismo de funcionamiento de muchas medicinas alternativas son puramente especulativas o basadas en elementos ficticios llegando incluso a contradecir los principios más básicos de la química, la física y la realidad en general. Ni el agua tiene memoria, ni yo tengo chakras, ni Júpiter tiene influencia sobre mi salud. Y si alguien me dice que sí, que me lo demuestre. A afirmaciones extraordinarias, pruebas extraordinarias. Y a ninguno de los ejemplos mencionados anteriormente se les ha dado un puñetero dato que las verifique. Creo que es de sentido común que si alguien dice la primera chorrada que se le pasa por la cabeza para después crear una medicina, lo mínimo que se tiene que hacer es demostrar o argumentar por qué se dice eso.

Aquí me gustaría puntualizar que hay muchos fármacos que utiliza la medicina moderna y no se conoce su mecanismo de acción, pero que funcionan y por eso se utilizan. Pero lo que no se les ocurre a sus desarrolladores es ir inventando mecanismos de acción (a cada cual más llamativo y estrambótico) para hacer creer que funcionan. Si algo funciona, funciona y punto. Otra cosa es que sea ciertamente recomendable saber cómo funciona para así después predecir los efectos, saber las interacciones o poder en el futuro sacar fármacos derivados del original aún más efectivos.

-No evolucionan. Los principios de las alternativas se mantienen inamovibles por los siglos de los siglos. Al no estar sujetas a la realidad, tampoco rectifican según ésta. ¿Debo entender que son infalibles? ¿Que sus principios son indiscutibles? Muchos tachan la medicina moderna de prepotente cuando es ésta la que va perfeccionándose con los años y aprendiendo de sus errores. La medicina actual en nada se parece a la de hace un siglo. ¿Pueden decirme lo que ha evolucionado, por ejemplo, la medicina china? En cambio, para las alternativas sólo veo que se aferran a sus principios absolutos y técnicas ancestrales como si fuera sacrilegio cambiarlas o desecharlas si no funcionan.

-Que ahora se estén regularizando algunas medicinas alternativas como la homeopatía, como ocurrió en Cataluña, no le aporta más validez a éstas. Parece como si el hecho de ser legal ya las cubriera con un halo de divinidad y su percepción social fuera de medicinas a tener en cuenta. Allá vosotros, yo sólo os digo que hay miles de productos milagro (antiarrugas, antiedad, antipeso, anti-loquesea) que están también reguladas y son legales. ¿Es eso sinónimo de que funcionen? No. Los que legislan saben de medicina lo que Aznar de inglés, de oídas.

-Estoy en contra de utilizarlas como placebo. ¿Por qué? Porque son placebos demasiado caros. Si pretendiera tratar a alguien con un placebo, le daría algunas pastillas con azúcar o cualquier otra sustancia inofensiva y diría que es de "fabricación propia" como tratamiento experimental que ha dado muy buenos resultados y no le cobraría nada. No es ético hacer que el paciente se gaste el dinero para hacerle creer que algo le está funcionando.

En conclusión, las medicinas alternativas que ofrecen resultados por todos lados pero no demuestran nada y ofrecen explicaciones a cada cual más variopintas, no me parecen una alternativa a la medicina. Las llamo medicinas alternativas para que todos sepamos de qué estamos hablando pero sería más correcto llamarlas pseudomedicinas o fraudicinas.

Ahora bien, como he dicho, estoy en contra de las medicinas alternativas. Pero si, por poner un suponer, alguna demostrara su efectividad para algo en concreto, no tendría ninguna duda en recomendarla. Independientemente de si se conoce su mecanismo de acción o no (aunque criticaría mucho el hecho de que se lo inventasen). El ejemplo que pongo siempre es el de la acupuntura y su utilidad en algunos tipos de dolores crónicos resistentes al tratamiento convencional. Aunque la teoría de los meridianos sea una estupidez supina, puede explicarse a través de la compuerta del dolor.

Casos como el anterior son la excepción; parece que casi todos los que se dedican a las medicinas alternativas están más ocupados criticando la medicina moderna que demostrando y haciendo estudios de que las suyas funcionen. Como ya he dicho otras veces, si yo creo que algo funciona, intentaría por todos los medios demostrar a los demás que funciona. Y no me valen excusas de que las industrias farmacéuticas controlan las revistas médicas y los recursos bibliográficos electrónicos. Que actualmente existen gran cantidad de lugares donde publicar estudios bastante independientes. Si se molestaran en hacer un estudio serio sobre sus resultados y demostraran ser efectivos, yo recomendaría ese tratamiento. Y como yo, hay mucha más gente. ¿Por qué no lo hacen?

¿Por qué crujen los nudillos?

Seguro que has hecho crujir tus nudillos alguna vez. Hay personas cuyas manos casi podrían hacerse pasar por maracas ¿Qué es lo que sucede con nuestros nudillos que produce ese sonido tan característico?

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En mi caso, es algo que casi nunca me ha salido (al igual que silbar, no puedo hacerlo si no es aspirando hacia dentro). Pero, en fin, ya quisiera yo que todas las frustaciones de mi vida se resumieran en eso y en no poder ver los estereogramas del Ojo Mágico.

¿Qué es lo que sucede con nuestros nudillos que produce ese sonido tan característico? Para comprender un poco por qué ocurre, primero, debemos conocer un poco la anatomía de los dedos.

Las articulaciones de los dedos pueden ser de dos tipos:

En forma de bisagra (trocleartrosis), sólo pueden realizar dos movimientos, extensión y flexión. Este tipo de articulación se encuentra en la zona media y distal de los dedos. En el dibujo de abajo, coloreado en rojo.
Una superficie cóncava sobre otra convexa (condiloartrosis), permite la extensión, flexión, separación, aproximación y circunducción (es un movimiento circular con un rango de movimiento similar a un cono). Se encuentra en la zona más proximal de los dedos y son los que popularmente se denominan nudillos. En el dibujo de abajo, en verde.

Si quieres, puedes hacer la prueba, sólo pueden flexionar y extender las dos articulaciones distales de los dedos (en el pulgar sólo hay una) mientras que tienen mucha más libertad de movimientos con la articulación del dedo más próxima a la mano.

Todas estas articulaciones están rodeadas de lo que llamamos cápsula articular. Dentro de esta cápsula hay un líquido con cierta cantidad de gases (CO2, N2 y O2) cuya principal función es la de lubricar las articulaciones. Si no tuviéramos este líquido, el roce entre los huesos terminaría desgastándolos al poco tiempo. Pero gracias al líquido sinovial, se evita que haya un contacto directo entre ellos y así se puedan mover las articulaciones sin problemas. Además de esta cápsula, también se encuentran músculos, tendones y ligamentos.

Cuando alguien quiere hacer crujir sus nudillos (aunque también hay personas que pueden hacer crujir todas las articulaciones de los dedos), tiene tres maniobras básicas donde elegir:


Entrelazar los dedos de ambas manos y estirar los dedos hacia atrás lo máximo posible. Esta maniobra la habréis visto seguro todos por el cine o en la televisión, es la que suelen utilizar los pianistas justo antes de ponerse a tocar. En la realidad es algo que no suelen hacer casi nunca, pero bueno, ya sabemos todos la cantidad de tópicos que existen en la pequeña y gran pantalla.
Presionar con una mano los dedos de la otra, apretándolos hacia el interior de la mano. Esta maniobra también es muy famosa. Tanto en la televisión, como en la realidad, que alguien realice esta acción significa que está dispuesto o se dispone a entrar en una pelea y está preparando los puños (no vaya a ser que le dé un tirón al pobre).
Coger uno de los dedos y separarlo poco a poco de la mano. Es la menos utilizada y también la que más repelús da, todo sea dicho.
Después de hacer cualquiera de estas maniobras lo que ocurre es que el espacio entre los huesos de una misma articulación, aumenta y, por tanto, también aumenta el volumen de la cápsula articular. Como he comentado anteriormente, la cápsula articular contiene en su interior el líquido sinovial y gases disueltos. Al aumentar el volumen de la cápsula, se crea una zona de baja presión que provoca que los gases salgan del líquido sinovial en forma de burbujas. A este proceso se le llama cavitación. El esquema del proceso sería el de la foto inferior.

Cavitación
Para que te hagas una idea, es una cosa similar a lo que ocurre al destapar una botella de Coca Cola. Cuando la abres, la presión dentro de la botella disminuye y los gases disueltos dentro de la bebida salen de ella.

Cuando las articulaciones vuelven a su posición inicial, estas burbujas estallan y son las que producen ese sonido de crujido tan característico. Aunque también pueden participar en este sonido, pero en menor medida, los ligamentos y los tendones de alrededor.

Una vez que las burbujas han estallado, no podrán volver a hacer crujir los nudillos hasta que pase un intervalo de tiempo entre 15 y 30 minutos. Ya que es el tiempo necesario para que los gases vuelven a disolverse completamente en el líquido sinovial. Cualquier intento antes del tiempo necesario lo único que logrará será un sonido mucho más débil (por el ruido de los ligamentos y tendones) o directamente ningún sonido. Quién quiera, que haga la prueba.

Quizás ahora te estés preguntando si hacer esto a menudo puede ser sano o, por el contrario, puede dar problemas en las articulaciones en un futuro, como la artrosis. La verdad es que es algo que aún no se tiene muy claro. De los pocos estudios que se han hecho, unos afirman que puede hacerse esta práctica sin ningún problema mientras que otros afirman que pueden dañar los tejidos de alrededor de la articulación, provocando una hinchazón y un debilitamiento en la capacidad de agarre de la mano. Mi consejo es que seas prudente y si lo haces, que no sea muy a menudo.

El crujido en las articulaciones es patológico (es decir, anormal) cuando se produce con el normal movimiento de éstas y va acompañado de dolor, lo que podría indicar una artrosis o una artritis.